Diario de Viaje, Capitulo 2: Definiciones

18.06.2008 en Diario de viaje | 4 comentarios |

Mis queridos fans, los tengo algo olvidados.

Mi ultima entrega de este diario de viaje fue el tedioso día abril en el cual me lance a la aventura de tramitar mi pasaporte. Grande fue mi sorpresa cuando mágicamente pasadas -tan solo- 25 lunas desde aquel día, el pasaporte llegó con cara de cartero de OCA. Fue como una grata compensación ante tanta indignación.

Días después, como también se enteraron en este post, estuve por tierras orientales para tener una larga platica con un agente de viajes conocido de la familia, Don Alvaro Prego. Un uruguayo que la tiene clarisima no solo porque vende viajes, sino porque el también viaja, y tiene la humildad y simpleza de impregnarte con toda su experiencia de una vida recorriendo el planeta.

Durante todo este tiempo también tuve la suerte de contar con la experiencia enriquecedora de mi amiga Federica, persona la cual ya realizo un viaje de estas características hace poco tiempo y que no tuvo inconvenientes en ayudarme a planear cuanto detalle haga falta.

Luego de días de meditación profunda y de marchas y contramarchas, luego de escuchar y leer muchas campanas me definí.

Me voy el 1 de Octubre, ya tengo mi pasaje. Destino: Heathrow, Inglaterra
31 días después, osea el 1 de noviembre sera mi vuelta, desde Madrid.

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Viejo, te extraño

15.06.2008 en Personal | 3 comentarios |

Padre es, en un contexto biológico, aquel ser de sexo masculino que ha tenido descendencia.

Era una mañana como cualquier otra, yo me encontraba de mal humor, te reté porque estabas tardando demasiado en desayunar; no parabas de jugar con los cubiertos. Te grité porque masticabas con la boca abierta.

Comenzaste a refunfuñar y entonces derramaste la leche sobre tu ropa, furioso, te levanté intempestivamente y te empujé con violencia para que fueses a cambiarte de inmediato.

Camino a la escuela no hablaste, sentado en el asiento del coche, llevabas la mirada perdida y, como si estuvieses enojado, te despediste de mí con una voz tímida y yo, haciendo la voz grave, sólo te advertí que no hicieras travesuras.

Por la tarde, cuando regresé a casa después de un día de mucho trabajo, te encontré jugando en el jardín, llevabas puesto unos pantalones nuevos y estabas sucio y mojado, frente a tus amiguitos te dije que debías cuidar la ropa y los zapatos, que parecía no interesarte mucho el sacrificio de tus padres para vestirte, te hice entrar a la casa para que te cambiaras de ropa y mientras marchabas delante de mí, te indiqué que caminaras erguido.

Más tarde continuaste haciendo ruido y corriendo por toda la casa, a la hora de cenar arrojé la servilleta sobre la mesa y me puse de pie demasiado furioso porque tú no parabas de jugar, dije que no soportaba más ese escándalo y subí a mi estudio.
Al poco rato mi ira comenzó a apagarse, me di cuenta que había exagerado mi postura y tuve el deseo de bajar para darte una caricia, pero no pude.

¿Cómo podía un padre, después de hacer su teatro de indignación, mostrarse tan sumiso y arrepentido?, en eso estaba cuando luego escuché unos golpecitos en la puerta.

Afinando la voz dije “Adelante”, adivinando que eras tú, abriste muy despacio y te detuviste indeciso en el umbral de la habitación, me volví con seriedad hacia ti. “Ya te vas a dormir?, venis a despedirte?”, no contestaste, caminaste lentamente, con tus pequeños pasos y sin que me lo esperara, aceleraste tu andar para echarte en mis brazos cariñosamente, te abracé y con un nudo en la garganta percibí la ligereza de tu delgado cuerpo, tus manos rodearon fuertemente mi cuello y me diste un beso suave en la mejilla, sentí que mi alma se quebrantaba.

— Hasta mañana, papito - me dijiste.

Me quedé helado en mi silla.

¿Qué es lo que estaba haciendo?, ¿por qué me desesperaba tan fácilmente?, me había acostumbrado a tratarte como a una persona adulta, a exigirte como si fueses igual a mí y ciertamente no eras igual, tú tenías una calidad humana de la que yo carecía; eras legítimo, puro, bueno y sobre todo, sabías demostrar amor…

¿Porqué me costaba a mí tanto trabajo?, ¿por qué tenía el hábito de estar siempre enojado?, ¿qué es lo que me estaba ocurriendo?. Yo también fui niño. ¿Cuándo fue que comencé a contaminarme?,

Después de un rato entré a tu habitación y encendí la luz, dormías profundamente, tu hermoso rostro estaba ruborizado, tu boca entreabierta, tu frente húmeda, tu aspecto indefenso como el de un bebé…

Me incliné para rozar con mis labios tus mejillas, respiré tu aroma limpio y dulce, no pude contener la congoja y cerré los ojos, una de mis lágrimas cayó en tu piel, no te inmutaste, me puse de rodillas y te pedí perdón en silencio.

….

Feliz día del padre! Disfruten y díganle cuanto lo quieren.

El tag debio haber sido ‘hiper personal’, lo sé

Suponete….

14.06.2008 en Actualidad | 4 comentarios |

Disclaimer: Texto copypasteado del blog Un dia Peronista, excelente blog que expuso una parodia excelente de como entender el problema campo-gobierno. Transcribo.

…..

Un día como hoy pero de 1980, suponéte, que yo heredé una fábrica de consoladores. Durante 20 años la pude mantener de pedo. Hacía consoladores para la Argentina porque mis costos eran muy altos y mi fábrica no era competitiva para exportarlos. Los consoladores taiwaneses y los de India eran mucho más baratos. En fin, suponéte que mi problema era que por cada peso que yo ponía, mi fábrica podía producir solamente 5 centavos más. Esto en las mejores épocas. En otras, suponéte, que directamente perdía plata. Ahora, los taiwaneses, por cada peso invertido ganaban 40 centavos, con lo cual, ellos podían bajar el precio de venta de sus consoladores para competir con los míos y es así que ellos vendían más consoladores que yo.

Para fines de los ‘90 mi fábrica estaba fundida y yo debía mucha plata al banco.

Ahora, suponéte que un día el gobierno decide devaluar la moneda. En el gobierno piensan que si se devalúa la moneda se favorece a la producción porque se achican los costos nacionales en relación al precio internacional. A mí me re conviene porque puedo empezar a ganar más plata por cada peso invertido y así puedo competir con los consoladores taiwaneses. Para devaluar la moneda la sociedad entera tiene que pagar el costo: luego de una devaluación los sueldos de toda la gente valen menos que antes, aunque en números sea lo mismo, pueden comprar muchas menos cosas. Igualmente la sociedad decide hacer ese esfuerzo porque sirve para reactivar la producción y generar trabajo para todos.

El gobierno, en su decisión de favorecer a la producción, me refinancia mi deuda con el banco, me da una tasa de interés muy barata y yo puedo quedarme con mi fábrica. Además, para mantener el precio de la moneda devaluada sale a comprar dólares todo el tiempo, miles de millones de dólares para que los consoladores argentinos sean competitivos. Encima, como yo para hacer consoladores necesito goma y la goma es un derivado del petróleo y como el petróleo tiene precio internacional y está en dólares y cada vez más caro, el gobierno me rebaja el costo de la goma, subsidiándola. Tanto la plata para pagar mi deuda con el banco, como la plata para mantener alto el dólar, como la plata para financiarme la goma, sale de las arcas nacionales, del Estado. Es así que, entonces, todos los argentinos ayudan a pagar mis deudas y a financiarme los costos de mi producción.

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Para que triunfe el mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada.

Edmund Burke

Realidad 2.0

05.06.2008 en Humor | 8 comentarios |

Encontrado por ahi